Parte III. La Metamorfosis. Harry Houdini


 

Camino a la fama

Harry Houdini viajaba de ciudad en ciudad liberándose de esposas, cadenas, cuerdas y baúles.

Retaba a espectadores y a miembros de la policía local para que le colocaran sus mejores esposas, en un momento se las quitaba.

Fuera donde fuera, sus llamativos números aparecían en los titulares de todos los periódicos. Era un maestro del marketing.

Houdini y su representante

Conoce a su representante en Saint Paul (Minnesota) cuando el productor Martin Beck, una leyenda del negocio del espectáculo, lo vio actuar. El magnate del Vodevil, dirigía una cadena de teatros que se extendía desde Chicago hasta la Costa del Pacífico.

Martin le dijo a Houdini: -“Creo que no eres un buen Showman, lo que haces con las palomas y los conejos no le interesa a nadie pero si te centras en lo de las esposas y el truco de la caja que haces con tu mujer, puedo convertirte en una gran figura. Houdini y su representante comienzan a hacer negocios juntos.

Martin Beck cumplió su promesa. Corría en año 1899, Harry Houdini tenia 25 años, su vida estaba a punto de cambiar, ya no actuaría más en funciones de una sola noche, ni en ciudades pequeñas, la siguiente parada: El Vodevil, Chicago, Kansas City, Denver y San Francisco.

El Vodevil

El Vodevil era un nuevo estilo de espectáculo para la clase media, estaba dirigido para las masas, más que para la gente sofisticada.

Solía ser un grupo de 10 o 12 artistas con números diferentes, lo que hoy conocemos como Espectáculos de Variedades.

El Vodevil era una plataforma magnífica para la magia y la actuación de Harry Houdini encajaba a la perfección, convirtiéndose rápidamente en un gran éxito del Vodevil.

Después de 2 años era el artista mejor pagado, ganaba más dinero que cualquier otro, unos 1.500 dólares por semana.

Encabezaba un cartel en el que figuraban quien él quería.

A veces actuaba en el hipódromo, atrayendo a 6.000 personas.

Houdini acaparaba los aplausos de las abarrotadas salas y como predijo Martin Beck su número con las esposas era el mejor reclamo.

El público llevaba sus propias esposas

Desafiaba a la gente a que se llevaran sus propias esposas, esposas de policía, esposas antiguas… trajeran lo que trajeran Harry Houdini siempre se liberaba.

Consiguió quitarse algunas de las esposas más complicadas del mundo, no eran las típicas de los policías, algunas tenían doble o triple cerradura, eran tan complejas como seguras.

Le ponían 1, 2, 3, 4, 5 o 6 pares de esposas en las muñecas y algunos grilletes en los tobillos, ataban las esposas a los grilletes, se escondía tras una cortina y desde allí le hablaba al público, no siempre tardaba lo mismo, a veces unos segundos, a veces horas pero siempre salía liberado.

Continuará…


Parte V. Harry Houdini. Su secreto


 

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