Parte IX. La Cámara de Agua de Tortura China


El escapista Houdini era una persona que sabia lo que quería e iba a por ello. Luchaba por las cosas hasta que las conseguía.

Houdini tenia una personalidad desafiante sin embargo era muy querido por quienes le conocían, todos ellos destacaron la intensidad de sus ojos, parecía estar sumamente seguro de sí mismo y no temerle a nada.

Había sobrevivido a los retos de la pobreza, a los malos tiempos y había llegado a ser una estrella de su época.

Su obsesiva búsqueda de retos y apuestas más altas lo estaban poniendo en un camino peligroso.

¿Qué más podía hacer el escapista para superar su último número?
Parecía que ninguna ligadura, cerradura o cadena podía reducir a Harry Houdini.

El desafio del escapista

El invento más importante del escapista Houdini fue lo que el llamaba “El Desafío”, retaba a todo el mundo a que lo metieran donde quisieran o lo sujetaran de cualquier modo y escaparía.

Houdini era un maestro manejando la sugestión. Hacia trucos al aire libre para estimular la publicidad era un hábil maestro de la autopromoción y el autobombo.

Houdini fue la primera persona que entendió realmente que tenias que hacer algo asombroso fuera del escenario para que la gente hablara de ti y eso la llevaría al teatro.

Si vas a la comisaría de policía y dices: -Soy escapista, vuestras celdas no pueden retenerme. Y después lo demuestras, la gente hablará de ti.

No hay que olvidar que en aquella época no había televisión ni internet, las leyendas se hacían grandes por los comentarios de la gente.

Campañas promocionales

Sabia como utilizar la prensa en su provecho, lo único que tenia que decir Houdini a cualquier editor era, deme un reportero y yo le daré una historia porque sabían que siempre lo hacia.

Las campañas promocionales de Houdini llegaban más allá de la prensa tradicional.

Cuando Houdini iba a actuar en una ciudad se anunciaba como lo hacían los circos

Aquí se ve un dibujo de un grupo de hombres que anunciaban a Houdini caminando por una calle nevada con carteles que decían Houdini por aquí.

Contrataba a un grupo de hombres calvos para que se sentaran cada uno con una letra de Houdini en la cabeza y cuando se agachaban se podía leer Houdini.

Los trucos promocionales más espectaculares de Houdini eran sus escapes al aire libre.

Tenia 33 años cuando introdujo el salto desde el puente. Para este numero entrenó duramente mucho tiempo. Nadó largas distancias y se preparó para aguantar la respiración y soportar el agua helada.

El número conllevaba un peligro extremo. Se subía a lo alto de un puente con grilletes y esposas y saltaba al agua, 30 segundos más tarde salía victorioso del agua con las esposas y los grilletes en la mano.

Los arriesgados saltos no siempre salían como esperaba. Una vez en Atlantic Siti se golpeó la cabeza con el fondo del mar al saltar maniatado desde el muelle.

Otra vez en el Misisipi, la corriente era muy fuerte, empezó a arrastrarlo hacia abajo y estuvo a punto de no salir.

Esta proeza fue tan popular que los rivales de Houdini volvieron a robarle el numero.

Algunos solo utilizaban esposas trucadas muy mal hechas y su problema cuando saltaban del puente era conseguir que no se les cayeran.

Las constantes imitaciones de magos de poca monta enfurecían a  Harry Houdini.


Parte IX. Houdini y sus imitadores


 

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